lunes, 19 de diciembre de 2011

Concurso de Religiones.


Escogí este ensayo, como habrán otros, para ser traducido del blog original… Creo que es un tema y tópico que tiene peso y valor.
"Toda religión mayor nos dice que si no eres miembro de la misma, irás al infierno. Ya que existen varias de estas religiones mayores y que solamente se pertenece a una de ellas, podemos proyectar con relativa certeza de que todos iremos al mismísimo... infierno, ¿o no?"

Lo anterior es parte de una respuesta que fue entregada por un estudiante a una pregunta pertinente a las posibles características del consabido infierno. La respuesta completa es bastante interesante e irónica y le obtuvo una calificación de un “A+”. Sin embargo, al leerla, el párrafo de arriba como que me saltó a la cara y, en su clara exposición, respalda algo que he creído por muchos años.

Establezco, desde un principio, que firmemente escojo creer en un Padre Supremo, quién nos protege y nos “supervisa” por sobre todo otro ser.  También creo y me entrego de corazón al Cristo Jesús, y le acepto como una extensión en carne y sangre del espíritu del Padre. Esto, para que nosotros en nuestra muy limitada percepción, pudiésemos ver, oír, tocar y así entender la existencia de Aquel, quien en su forma etérea, no podríamos entender. Han habido demasiados momentos en mi vida, en los que su presencia se ha hecho conocer, mediante ayuda necesitada y proveniente de fuentes totalmente inesperadas, las que no habían estado ahí antes de yo pedirle esa ayuda.

He tenido la oportunidad y privilegio de viajar por muchos países de nuestro mundo, debido al trabajo que hacía en esos momentos. Estos viajes me han llevado, literalmente, a las cuatro esquinas del mundo; de hecho, hubo algunos períodos de tiempo durante los cuales viajé más de un millón de millas aéreas por año. He tenido oportunidad de conocer y de hacer alguna amistad con Cristianos, Judíos, Musulmanes, Mormones, Hindúes, Budistas y algunos otros que probablemente desafían descripción. Por supuesto, cada cual me trataba de convencer que su religión particular era la única verdadera y, por ende, el único camino para alcanzar la Gracia eterna. Estas discusiones se convirtieron en un ejercicio filosófico para mí, siempre buscando más conocimiento (lo cual es real) y también siempre dispuesto a escuchar un punto de vista diferente (lo cual también es cierto). Sin embargo, nunca dejé entrever que estaba dispuesto a cambiar de campo…

Para mí, todo se maneja alrededor de un hilo que parece encontrarse al centro de cada religión: al final, en todas las religiones presentes y pasadas, existe un Ser Supremo, aún en religiones de múltiples deidades. El/Ella (recordando que es un ser que encubre todos los aspectos) es el Ser que reina sobre los otros(as) y es responsable por todo y todos, aún bajo los varios nombres por los que Le conocemos: Abba(Padre), Jehová, Allah, God, Zeus, Odin, Shiva… etc.

Mientras más escucho a los amigos de diferentes religiones y creencias, más convencido estoy de que aquellos quienes siguen los mandatos de su religión,  actuará por igual que los demás, ya que todas básicamente requieren los mismos comportamientos rectos y llenos de compasión. Desgraciadamente, a nombre de las distintas variantes y de sus respectivas banderas, muchas de las peores y más sangrientas guerras de la humanidad se han perpetrado. Es más que irónico que al invocar el nombre del Ser Supremo, quien aboga por la paz, el amor y la comprensión, tanto desangramiento haya ocurrido. Ninguna de las mayores religiones escapa; todas se han visto involucradas en este tipo de guerra “santa” en algún momento u otro en la historia.

Como Cristiano, profeso creer y amar al Cristo, Jesús. He llegado a aceptarle como guía, compañero, amigo, protector y, por sobre todo, el Hijo en la tierra del Padre. Me falta mucho para ser “teólogo” (de hecho, no creo me interese el cargo, gracias) o estudiante de la Biblia pero entiendo que cuando el Padre permitió que su hijo viniera entre nosotros, lo hizo sabiendo que necesitábamos entender, ver, tocar y ser testigos del hecho de que un Ser Supremo nos protege. También creo entender que El acepta que el concepto de un espíritu guía (nuestro concepto y palabra, estoy seguro) estaría más allá de nuestro entender, a no ser que hubiese un ser a quien pudiéramos  llamar un “igual humano” y a quien pudiésemos “grabar” históricamente; a quien pudiéramos entender y que, al escuchar su mensaje, tendríamos aún la opción de seguirle, o no. Algunos le ven como Cristo, otros como profeta; aún otros le miran como personaje histórico. Pero, en el fondo, todos reconocen su existencia.

Desgraciadamente, religión, una vez en las manos de los humanos se ha convertido en, más que no, un teatro del absurdo. Mientras una vasta mayoría de la humanidad está aparentemente condenada a la pobreza y al hambre, líderes religiosos construyen templos gigantescos y también redes masivas de comunicación para que sirvan de monumentos a sus “logros” y a propagar su “marca”.  Todos profesan tener la comunicación directa del Señor; algunos ofrecen aguas benditas especiales, otros ofrecen libros de oraciones y todos, lo que sus directores de ventas y mercadeo le indiquen se venderá más. Sacando la cuenta, si logran que un 20% de una audiencia televisiva potencial de 2 millones le envíe $20.00 cada uno … esto se convierte en una zafra de $8Millones por cada programa… Nada mal… No es un milagro que haya tantos predicadores de televisión… El problema es que aún cuando el mensaje tiene las mejores intenciones, se pierde en medio de todos los adornos.

Lo que olvidamos muchas veces, es que la catedral verdadera de Nuestro Señor, son nuestros corazones y espíritus. Cuando le aceptamos, la realidad está en la vida que llevamos y no en lo que hablamos. Un mensaje desde un púlpito dorado se perderá entre aquellos quienes más lo necesitan: los pobres, los necesitados, los desamparados. Quizás sea cierto que los adornos pueden atraer más fondos de las personas para quienes las apariencias son más importantes … pero, muchas veces estos fondos son malgastados en más y más adornos y en el alto costo del mantenimiento de una vida llena de estos adornos.

La verdad es que cuando tengo hambre y no tengo como cobijar o dar de comer a mis hijos, no necesito a un “pastor” que se baje de una limusina, vestido en un traje hecho a la medida  y que venga a decirme que Dios me ama… Nunca he cuestionado este hecho, el amor de Dios; me ha demostrado su certeza demasiadas veces… Sin embargo, a menudo si cuestiono la integridad de quienes reclaman ser los únicos representantes de El en la tierra …

Si esta fuera mi empresa, los echaría a todos…

¡¡Cuídese mucho, que es importante!!    ¡¡Regrese a saludar!!

Hasta Pronto…

NOTAS:
  • “r-joaquin.blogspot.com”  BOG en Inglés.
  • Domingos 6:30pm, hora Este EEUU; POB por radio … por ahora en Inglés; también en Español en un futuro.
  • Comentarios a otracaja@gmail.com

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